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Autopsia a un Don Nadie

Su cuerpo yacía inerte sobre la mesa de operaciones del forense. El médico, organizando sus herramientas, preparándose para la autopsia, observaba con estupor y sorpresa lo que tenía delante de sus narices.
A su alrededor, varias personas de diferentes clases sociales y económicas, lloraban desconsoladamente, más no de pena, sino de rabia. ¿Porqué?
Don Nadie, como cada mañana, se despertaba con su reloj corpóreo, el hambre y el frío. Aquel duro invierno se había prolongado más de lo habitual.
Como de costumbre, don Nadie acudía a la misma cafetería, la más cercana, no se atrevía a cambiar y enfrentarse a la novedad. Antes arreglaba su casa, unos matorrales que le servían de refugio y se acicalaba, importante es guardar las apariencias. Luego, tomaba a su perro al que llamaba "tu eres lo que yo siempre deseé", y a paso lento recorría una vez más su camino habitual. Curioso el nombre que daba a su perro, pero don Nadie se consideraba su amigo y no su dueño y envidiaba la vida aparentemente despreocupada de este, de allí el nombre que le puso. Tampoco el canino iba a reprobarle tal nombre, bastante con que se sentía afortunado de haber sido recogido, siendo cachorro de un contenedor de basura, al que fue tirado por el desalmado dueño de su madre. Don Nadie lo cuidó, con poco alimento, pero con amor y muchas caricias.
Juntos marchaban cada día a la cafetería de la esquina, donde una amable mujer ya entrada en años, le pagaba un café y una tostada, pues la pobre tampoco podía permitirse más. Mientras su perro recogía los restos de bacon, jamón, pan y otros restos que caían de las mesas de los comensales. Más tarde iban a un restaurante cercano y pedía con humildad, un poco de las sobras para su perro, sobras que luego compartían ambos. Así transcurría el día para don Nadie y su amigo "Tu eres lo que yo siempre deseé".
Don Nadie tenía el pelo largo, pero limpio, y una barbas que le cubrían el rostro casi por completo. Entre pelo y barba se le descubrían sus verdes ojos, brillantes cual esmeraldas.
Pese a la apariencias, don Nadie, jamás probó una gota de alcohol, y ni un solo cigarillo pasó por sus labios. El ir y venir todos los días de aquí para allá, le había proporcionado una excelente salud, un atlético tono muscular y la frescura de un joven. Siempre fue cortés y educado, más como en toda historia, siempre hay alguien malvado, que había fijado la vista en el, y pretendía amargar su existencia.
Un banquero que lo miraba con desdén, un medico que nunca le quiso atender, un peluquero que jamás le ofreció sus servicios, pues veía en don Nadie a alguien con tan mala apariencia, que podía ser una mala imagen para su negocio. Total, un grupo de señoritos hipócritas y demás.
Un día don Nadie no salió de su refugio y su perro ladró y ladró, desde el amanecer hasta el alba, mas nadie salía a calmarle.
Don Nadie murió aquella noche, de puro frío, pero una enorme sonrisa resaltaba en su rostro pálido y sin vida. Era como si hubiera vuelto a su niñez, cuando su madre lo tomaba en sus brazos y le acariciaba tiernamente, tal aspecto tenía que parecía un ángel.
Ahora en aquella mesa de autopsia, por fin vieron su rostro, dientes blancos y perfectos, aquellos profundos y maravillosos ojos verdes. Por dentro, su corazón estaba fresco, con el brillo de una maquinaria que aún le quedaban muchos años por delante para funcionar, sus pulmones limpios, su hígado impoluto, todo en el estaba integro y saludable, como si de una criatura con pocos años de vida hubiera perecido.
Entonces aquellos que en vida lo ignoraron, aquellos que lo despreciaron, amargamente lloraron, pues todos ellos tenían algún familiar necesitado de aquellos órganos ya ahora perdidos y que les hubiesen salvado la vida.
Don Nadie hacía ahora honor a su nombre, pues nada era, salvo un cuerpo inerte, que en poco tiempo se hecharía a perder. En un bolsillo de su chaqueta, llevaba una nota que decía : "Si alguna vez me ocurriera algo mortal, que todo lo que en mi cuerpo pueda servir para dar vida a otros, sea donado para todos aquellos que sin conocerme me odiaron.
Pero ya era demasiado tarde, sus órganos ya no valían y con el tiempo, los familiares de los que se creyeron más que el fallecieron. No tuvieron la culpa de la muerte de don Nadie, pero pagaron los errores de los otros, (que cada cual saque la conclusión que le parezca).

Se comenta que cada día una mujer que era ciega, ya entrada en años, si, la mujer que siempre invitaba a café y tostadas a don Nadie, pasea con un perro al que curiosamente llama : "tu eres todo lo que yo siempre deseé". Pero lo mas curioso de todo esto, es que la mujer ahora si puede ver y dicen que sus ojos antes blancuzcos y apagados, ahora son verdes y brillantes como las esmeraldas más hermosas y luce su sonrisa blanca y limpia. Dicen haber visto en su cartera la foto de un hombre melenudo y con barbas, al que ella cuando le preguntan dice : era mi hijo, murió hace un año, sin saber que yo era su madre y no pude verle, hasta que me dieron sus ojos.
El perro ladra, ella ríe, juntos van a llevar agua y comida a unos matorrales donde ahora vive otro don Nadie. Charlan y alegres pasan allí casi todo el día.
-Bueno, Miguel, mañana vendremos y te llevaremos a casa, pues tu habitación está preparada a tu gusto -le dice la amable viejezuela a un don Nadie, al que ahora cobijará en sus hogar-
-Gracias buena señora, que Dios se lo pague -responde humildemente el don Nadie-

Nunca desprecies a nadie por su apariencia, pues en cualquier don Nadie, puede esconderse la esperanza y la vida que todos buscamos.

Transplante de Corazón

En un lugar cualquiera,
un día cualquiera,
más no a una persona cualquiera,
una carta le llegó.
Con algo de sorpresa,
más sobrada indiferencia, la abrió.

Sentado en la comodidad de su amplio hogar,
procedio a dar al documento lectura :
"Estimado caballero, por muchas personas
ha sido usted examinado,
y a esta conclusión todos hemos llegado,
de la necesidad que muy señor nuestro tiene
de ser, de corazón transplantado.
Tenga a bien , distinguido caballero,
de pasarse por el edificio de la esperanza
y preguntar por el Doctor Razón".

Enfadado y de manera foribunda,
enttre gritos e insultos,
la carta, contra el suelo estrelló.
Al momento sin embargo, la curiosidad le picó
Pues a si mismo se preguntó:
-¿Quién se atreve a decirme lo que hacer?
Iré hoy mismo y cuatro cosas a ese doctor le diré.

Pasado el momento de incertidumbre e incredulidad,
caminó por la calle, cabizbajo y meditativo,
y al pasar por una plaza, a un hombre se encontró.
no pudo menos que detenerse ante su presencia
y su lado sentarse,
pues como el mismo observó el personaje en sí,
que lleno de cicatrices se encontrase.
Por su aspecto, la pierna derecha y el brazo izquierdo
bajo reciente vendaje eran meros muñones,
-Por una terrible experiencia debe haber pasado -en sus adentros pensó-.
Largo rato pasó observando, y poco a poco una tristeza le embargó.
Empatía sintió por aquel desdichado hombre,
dejó de pensar en si mismo y sentir pena
por primera vez en su vida.
Si, por otro ser humano se preocupó.

Fueron transcurriendo los minutos,
minutos que parecían eternos,
en ese preciso instante,
este hombre, hasta ahora tan terrible,
unas lagrimas soltó.

Cuando iba a marcharse, el personaje le preguntó.:
-¿Porqué llora usted?
a lo cual respondió sin tapujos:
-Pues por usted, que al verlo así,
he comprendido el ajeno sufrir.
Ahora le dejo , que a una clinica tengo que ir.
-no es necesario -le contestó el amputado-
En este momento ha sido usted curado,
su corazón ya está transplantado.
¿Cómo? No lo entiendo ¿Quién es usted?
-yo soy el Doctor Razón y usted, mi paciente -complaciente respondió-
Hasta hoy se comportaba de forma egoista,
Tan solo en si mismo pensaba,
sin preocuparle lo mas minimo,
el resto de los seres humanos, animales, plantas y todo cuanto en la tierra se mueve.
Más al verme, usted se enterneció y por fín comprendió,
que su corazón estaba enfermo, pero no fisicamente, sino emocionalmente.
Al mirarme y sentir pesar, un cambio extraordinario ha sufrido,
ahora es usted alguien con sentimientos.

-bien ya está curado, ¿Le dolió la intervención?
-En absoluto, es mas , ha sido gratificante,
me siento más feliz, mas alegre, mas completo.
Gracias, muchas gracias, Doctor Razón. ¿Pueso hacer algo por usted?
-Ya lo hizo, puede irse tranquilo, pronto vendrá alguien que necesite otro transplante,
sea de ojos, otro de oidos tal vez,
aún otro del habla requerirá un cambio,
y así, un sinfín de seres, que deben ser cambiados a mejores personas.

y tu lector, ¿crees que debes ser transplantado de algo?
Exmainate y si es así, pues ve rapido, al Doctor Razón,
siempre lo encontraras sentado en la plaza y es felíz,
pese a sus perdidas, sus mutilados miembros, es feliz.

El Telescopio

Durante mucho tiempo veía caras borrosas, montañas lejanas, defectos en las personas.
Siempre cosas negativas, fealdades, distancias largas e insalvables.
Todos los caminos perdregosos, rios pantanosos, gente impía, rutas interminables,
lugares inalcanzables, maldad, odio, rencor, envidia y avaricia.
Veía tantas y tantas cosas distorsiondas, que me había convertido en alguien triste,
odioso, avinagrado, con desolado rostro, arrugado, feo, insensible y atormentado por un sinfin de mediocres pensamientos. Tal era mi situación, que a punto estube de cometer una locura.
Mas un día, un niño se me acercó y me dijo :
-Carlos, ¿Que te ocurre? ¿Ya no ries, no cantas, no bailas? Testarudo y obscecado te veo.
-No lo sé -le contesté- no lo sé.
-¿Has probado cambiar de postura e telescopio? -preguntó-
-¿A que viene decir eso niño?
-Pues por si no te has dado cuenta, estás mirando por el lado equivocado
-¿Cómo? -pregunté de forma indiferente- ¿Te atreves a corregirme, tu, un infante que nada sabe de la vida?
-Si me atrevo, pues razón tienes, soy solo un niño. Pero como niño que soy, no conozco el mal y la verdad está en mi boca y corazón.
-De acuerdo -le dije- te haré caso y veremos quién tiene razón.
Al instante, caí al suelo, avergonzado. Lloré como nunca, estaba desolado.
-niño, tenías razón. ¡Cuan hermoso es todo ahora!
Veo ahora mas claras las montañas, los rios cristalinos, la gente sonríe, veo mas cortas las caminatas. Por todos lados veo amor, belleza, empatía, gozo, paz, alegría. Hasta los pobres sonríen, son felices con lo que tienen.
-dime, hijo, ¿Cómo puedo pagarte? Por favor, pideme lo que quieras, pues de la muerte segura me has librado.
El niño con limpia mirada y amplia sonrisa, me observó y me dijo :
-El que vuelvas a ser el de antes es mi regalo. Pero si como dices con mis palabras te he ayudado, ¿Puedes por favor "Tito Carlos", comprarme un helado.
-Pues claro que si, mi querido sobrino, ven dame un abrazo.

Moraleja : Nunca te dejes llevar por la amargura y el orgullo, y si alguien te corrige para mejor, págale con la mejor moneda, el Amor.

Globo Aerostatico

Caundo salí para cruzar el mar del mundo, un globo aerostático me dieron y junto con el,
muhcos consejos y varias bosas, que me servían como lastre.
-Cuando veas que pierdes altura -me dijeron- ve desprendiendote de todas las cargas,
a saber : odio, envidia, rencor, mentiras... Y un número indeterminado de de cosas malas.
Al principio todo fue como la seda, más al pasar el tiempo, solo me vi en el inmenso oceano,
decidí mirar en el interior de las bolsas. Cúal fue mi sorpresa al descubrir que todo era mentira.
En ellas había amor, empatía, alegría, fuerza, honestidad, verdad y un sin fin de cosas buenas.
Al instante supe la verdad. Nadie que desea algo bueno para ti -me dije- te deja marchar solo y sin compañía.
En el fondo no me querían, solo intentaban deshacerse de mí.
Luché por mi vida, un día tiré la alegría, eso me dio un tiempo más de vida.
Después, la empatía lance, pero empecé a perder la esperanza, que pr cierto en un momento dado también tiré. Me deshice de todo, la fuerza, la verdad, la honestidad.
De pronto alcancé a ver la otra orilla, pero nadie había. No, nadie había esperandome.
Me quedaba poca distancia y podía haberlo conseguido. Pero nadie me espera, para que aterrizaré -pensé-
Entonces me dije: Si tiro el amor, llegaré sano y salvo mas solo estaré. De modo que pensé un largo rato, medité y reflexione: ¡Me han vuelto a engañar! Como siempre lo han hecho.
Tomé una decisión drastica y valiente, preferí hundirme en el mar de la tristeza, que alcanzar la orilla sin amor. esa fue mi última decisión.
Todavía hoy me pregunto : ¿Porqué tanta hipocresía?
La respuesta es fácil: De eso vá este egoísta, falso y asqueroso mundo.
Hoy soy un naúfrago solitario pero dueño de mi vida. Sigo esperando a mis seres queridos que vengan a por mí.
Se de antemano que fuí sentenciado hace tiempo, mas sigo luchando, pues pronto veré como otros que me dieron consejo, caerán junto a mi.
Por cierto me mantengo a flote, gracias a las bolsas de cosas buenas que al mar arrojé, pues esas cosas, nunca se hunden.


Para aquellos que vez tras vez han sido lados de lado, la gente piensa que nos han engañado.
Pero nosotros sabemos que lo hacemos, por esperar si algún día su forma cruel de tratarnos ha cambiado.
Nota de CM : En la vida te llevarás muchos palos y decepciones, pero piensa que si actúas correctamente no debes preocuparte, el probelma es de los demás.

Paloma caída

Prefiero mil veces una buena y sincera amistad,
que morir como aquella paloma de la que ahora os voy a relatar






De manera fulminante te caiste contra el suelo,
de manera fulminante te caíste desde el cielo.
Me levanté de un salto, asustado ¿Que ha pasado? -me pregunté-
Tu pequeña, alegre, risueña, joven por el color de tus alas.
El calor una mala pasada te jugó.
El sol debió deslumbrarte y contra un arbol te estrellaste.
De manera fulminante caíste desde el cielo
y contra el suelo te estrellaste.
Más cuando fuí a ti para socorrerte, moviste tus alas,
con orgullo me repudiaste, como diciendo "¡No me toques!"
Pues todavía respiro y mientras pueda lucharé por vivir,
levantar el vuelo t en libertad seguir.
Te movías sin parar, agonizante,
con tu cuello partido, quebrado.
Yo ya sabía que habrías de morir.
e observé durante casi una hora,
y poco a poco comprendí, que la muerte esta en tí.
Perotu insistías, girando sobre ti misma,
una y otra vez, aleteando, pero sin suplicar.
Otras palomas te veían, se acercaban
y te tocaban con sus picos, con sus alas te animaban.
Hasta que al fín, doblaste tu cabecita
y tus alas extendiste y en un último esfuerzo
y moriste.
Así ayer contemplé en el parque,
en directo, la muerte de una paloma.
Paloma bella y hermosa.
Criatura por Dios creada,
¡Que triste me sentí!
Cuando de forma fulminante caíste desde el cielo,
cuando te toqué conlos dedos,
y sentí tu muerte, sufrí tu suerte.

La tiza

Vivia feliz con sus hermanas en una pequeña caja, sin nada que hacer.
Todas eran diferentes, sus colores, su altura, su fuerza, su hermosura.
Todas vivían en en una caja sin nada que hacer.
Más un dia, un cuerpo extraño formado por dos seres de gran tamaño,
atraparon y se llevaron a la de color verde.
Esperaron su vuelta, pero jamás regresó. Entonces de nuevo, uno de los seres,
cogió a la de color azul y lo mismo ocurrió.
Asi una y otra vez, cayó la marrón, la roja, la violeta, etc, etc.
Por fín sola se quedó y mucho miedo tenía. ¿Que pasará ahora? -se preguntaba-
De pronto escuchó a gente que cantaba y reía; por unos instantes eso la animó,
pues recordó a sus hermanas y se alegró.
Nuevamente el terrible enemigo volvió y a ella la atrapó.
La utilizó, la hizo moverse sobre un fondo negro y aspero, y poco a poco la desgastó.
Cuando ya no era nada a un cubo la tiró.
Sus hermanas allí estaban, muy pequeñas y acabadas.
De nuevo se detuvo en el sonido de canciones y alegría, que en el aire se oía.
Alzó la vista y miró, una hermosa melodía la invadió, pues sin saberlo formó parte de una bella poesía.
Ella y sus hermanas, en el fondo solo eran tizas de colores. Los seres extraños, los dedos del profesor; el fondo negro y aspero, la pizarra y el lugar, una clase de música y poesía.
Antes de desvanecerse por completo se preguntó : ¿Mereció la pena? Por supuesto -se dijo a si misma- El hehco de una sonrisa, de un aplauso, de la alegria de otro, bien merece esta agonía.
Y tú, ¿Estás dispuesot a agotarte por los demás? Si así es feliz serás.
O si por el contrario, serás una tiza sin nada que hacer, día tras día.

Los super-heroes de la calle

Ayer, paseando por una transitada calle de mi ciudad, encontré, sin saber porqué, a un superheroe y sus poderles le quité.
¿Cómo? Os preguntareis. Simplemente al pasar por su lado, le saludé:
-Hola, ¿Que tal?, ¿cómo estás?
-¿Puedes verme? -me preguntó extrañado-
-Claro que sí -le contesté- ¿A que viene esa tenebrosa y extraña voz? -pregunté-
-Es que todos los días, desde hace algún tiempo, la gente pasa por mi lado y parece que no me ven y de tanto como esto ocurre, he llegado a pensar que soy el hombre invisible.
Mientras esto cuenta, lagrimas de confusión se deslizan por sus mejillas, hasta perderse en su poblada barba
-No llores hombre -le dije- pues algunas personas no ven mas allá de su orgullo y prejuicio.
-Entonces, ¿Puedes ver también al hombre cartón, a la mujer escalera, y al viejo que vive junto al árbol?
-Por supuesto que si, y a otro como tu y como yo también. Tú no eres el único, mas no te preocupes, pronto todo se arreglará. Mientras tanto ¿Me puedes da algo? -le pregunté-
-¿Yo? Pero si como ves, soy un pobre que pide para comer. -contestó extrañado-
-De acuerdo, mas no te costará nada un estrechar de manos o un abrazo de amistad. -Sabes una cosa -continué, sin esperar respuesta- que yo también fui en su día un hombre invisible, hasta que alguien me dijo, lo que ahora yo te estoy diciendo. Desde entonces, voy buscando super-heroes, para quitarle "sus poderes" y hacerlos gente "normal", como todos los que te rodean.
Su rostro se iluminó y fue tal el brillo de su cara, que muchos se acercaron para ver que ocurría.
Entonces se puso en pie, levantó su "yo" dormido y se puso a caminar. Hoy es un hombre nuevo que pasea por las calles, buscando hombre y mujeres con superpoderes, para poderselos quitar.

Recuerda lector y amigo/a, mira hacia todos lados y algún día te encontrarás a ti mismo, reflejado en el "hombre invisible".

Alguien bien conocido

Te concocí hace treinta y ocho años, yo tenía ocho,
y para mi fue un cambio traumático, importante.
Dejé atrás una vida , unos amigos, unas normas.
Poco a poco y día a día te fuí conociendo.
Me fuí encariñando de ti y cuando me dí cuenta,
ya formaba parte de tu familia.
Con el paso de los años me convertí en un adolescente
y mi pasado,
aunque guardado estaba en lo más profundo de mi mente,
lo tenía olvidado.
Nuevos amigos, juegos extraños, caras que me eran desconcidas,
ahora eran las que deseaba ver cada día.
Volvieron a pasar las primaveras y veranos,
los largos inviernos y los dorados otoños.
Con veinticinco años, ya no podía pasar ni un solo momento sinverte,
sin sentarme junto a tí, con mis nuevos amigos,
que ahora eran como hermanos.
Ya en el presente, miro hacia atrás y veo que mereció la pena conocerte,
sufrí, lloré, reí, disfruté toda una historia en solo treinta y ocho años contigo.
No me refiero a hombre o mujer, no, en realidad, me refiero a mi barrio.
Y digo a todos aquellos que por cosas de la vida dejan atrás, amigos,
familiares y seres amados: vive cada día como algo regalado.

Mientras respiras, vives















Los bosques palidecen, los rios desaparecen, el mar se contamina, los animales entristecen, la gente se asfixia, unos pocos se enriquecen.
En mi interés intento recordar, el numero de la caja fuerte donde guardo la solución.
A duras penas camino, no puedo puedo con tanta polución.
A un lado, alguien a mi derecha me grita : -ayuda!!!
Al otro lado a mi izquierda se callan, de mi dudan.
Sigo intentando encontrar la caja fuerte, recuerdo que guardé en un lugar cercano, algo que libraría a la tierra de tanto sufrimiento, mas ya apenas puedo ni pensar.
Alguien me sujeta el brazo, me mira con ojos desolados, moribundo :
-Por favor intentalo, no te des por vencido, dependemos de tí.
-¿De mi? No, pues yo solo fuí elegido entre todos para recordar un número, un lugar, una vacuna para todo este mal que nos aflige. Y mirame, arrastrandome estoy, me faltan las fuerzas, creo que no lo conseguiré.
De pronto, ante mi impresionante, viva e inimaginable la veo, me acerco, hago un último esfuerzo, la abro. ¡Vacía! ¡Está vacía!. No lo entiendo, mas al instante recupero las fuerzas, los árboles vuelven a ser verdes, los rios, antes secos, ahora vuelven a fluir, el mar se llena de vida, todo se arregla. No lo entiendo, ¡Si la caja estaba vacía!
De nuevo, ese alguien que me sujetó del brazo, vuelve hacia mi su mirada, pero ahora es distinto, sus ojos brillan, su cara está limpia, erguido y fuerte me dice :
-Gracias, confiabamos en tí, guardaste bien el tesoro que nos hizo revivir.
-¿Que tesoro? -pregunto- si no había nada.
-Si , pues estaba lleno de algo primordial para la vida en la tierra -me contesta convencido el extraño-
Ese yo que describo, puede ser cualquiera del mundo, no importa quién. Nadie es mayor, ni menor que nadie. El tesor, ahora lo recuerdo, claro, nitido, limpio, puro, si es maravilloso, te da la vida, te hace sentir bien.
¿Cúal es sino se ve? ¿Cómo tocarlo si no tiene forma?
El oxigeno : tan necesario como invisible, que a veces lo olvidamos.

La angutiosa espera de un retoño en primavera

El doloroso grito de una mujer en la madrugada. Un hombre asustado con la cara desencajada. Gente que viene y que va, preguntan :
-¿como está?
Unos llevan días sin dormir, otros cansados en sin sinvivir.
-¿cuando terminará tanta angunstia? -se preguntan-
Ir y venir de enfermeras y medicos, corriendo de un lado a otro de la habitación.
-Doctor ¿Queda mucho? -preguntan algunos impacientes-
-Pronto se acabará todo -responde el impasible facultativo-
-¡Caramba! No pensaba yo que fuera tan terrible -dice alguien en voz baja-
-No es para tanto -le contesta alguien desde el otro lado de la habitación-
Otro alarido, temor, miedo, esperanza, silencio. Un llanto se escucha suavemente, sonrisas invaden los rostros de todos los presentes.
-¡Es una niña! Está sana, tambien la madre.
-Gracias, doctor -responde el padre- muchas gracias.
No es un accidente, no es nada grave. Podemos y tal vez pensemos en algo negativo, espera hasta el final y sabrás lo ocurrido. Solo es un parto más, una nueva vida que viene al mundo, una bendición, el fruto del amor.


CM 2009

La Crisis te hace humano

Primero perdí mi trabajo, después al no tener dinero, perdí mis muebles, mas tarde mi casa, mi coche, que es donde dormía. Así hasta que solo me quedé con lo puesto, “la vida”. Como dijo un sabio de mi barrio: "sigo vivo, porque no tengo donde caerme muerto".
Un día me levanté entre unos cartones, los cuales me sirvieron de cama, la noche anterior, la primera noche que dormí en la calle. Al abrir los ojos “literalmente”, me encontré con una gran cantidad de personas que estaban igual que yo.
Alguien me preguntó :
-¿Has desayunado?
Todavía impresionado y avergonzado le dije con mucho respeto y algo de miedo:
-No
-Toma pues –ofreciendome la mitad de su ya duro mendrugo de pan-
Lo cogí, lo devoré “prácticamente”. Asombrado me dijo :
-Es la primera vez que duermes en la calle ¿verdad?
-Verdad –le contesté-
-No te preocupes, con nosotros no te faltará de nada –me respondió-
Me dieron café, magdalenas, etc, etc. Pero sobre todo, me dieron amor y confianza.
Hoy soy el hombre, hoy soy humano.

Epílogo :
No te agobies por la crisis, pues cuanto más pierdas materialmente, más ganarás en sentido emocional y espiritual. Somos muchos
Dedicado a todos aquellos que no encuentran la salida, deja de inquietarte y ayuda a los demás, entonces verás lo rico que eres.


CM 2009